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No cabe duda
que el comportamiento antisocial ha adquirido relevancia en la actualidad.
Los índices delincuenciales se han incrementado alarmantemente,
especialmente entre la población juvenil, nuestras cárceles
e instituciones para menores infractores así lo evidencian.
Todos los días vemos en los noticieros televisivos reportajes
espeluznantes: homicidios en plena vía pública, secuestros,
actos vandálicos de extrema violencia, asaltos generalmente
acompañados por hechos de sangre, robo de infantes, prostitución,
pornografía infantil entre otros.
Lo mas grave del problema lo constituye el hecho de que quienes
perpetran la gran mayoría de tales ilícitos son jóvenes
cuyas edades fluctúan entre los 9 y los 20 años de
edad.
Estudios recientes describen las características concretas
de quienes se ven involucrados en estos hechos: muchachos y muchachas
que expresan una confusa e inconsistente noción de límites,
que provienen de hogares donde la comunicación entre padres
e hijos es escasa o nula, orientándose al “tener”
sin importar mayormente el “ser”, cuidando la apariencia
y descuidando el esfuerzo persistente y continuado que permite conseguir
las metas. Los jóvenes de la actualidad buscan vivir el momento,
gozar rápido y lamentablemente como consecuencia de ello,
morir jóvenes.
Este es un problema sumamente complejo, muchos factores son antecedentes
destacados del comportamiento delictivo. Las personalidades antisociales
se desarrollan en medio del abuso infantil, de los problemas económicos,
del castigo físico sistemático, de la ruptura familiar,
etc. Vivir tales emociones en la infancia provoca una carencia de
sentimientos promoviéndose así la tendencia a cometer
actos delictivos a futuro.
Resulta evidente que el menor infractor es una consecuencia directa
del medio en que se desenvuelve: en este sentido, la influencia
nociva de los diferentes aspectos sociales y familiares se traducen
en expresiones de conflicto, aislamiento, rechazo a las reglas,
impulsividad, angustia, pobre capacidad para posponer la satisfacción
de sus necesidades, baja tolerancia a la frustración. Muestran
desde temprana edad uso y paulatinamente abuso de sustancias prohibidas,
acentuándose la adicción conforme avanza el tiempo,
hasta el grado de convertirse en farmacodependientes.
El problema radica en que este tipo de jóvenes los encontramos
en todos los ambientes y capas sociales, preguntándonos ¿está
mi hijo al margen de todo esto?, a veces creemos que lo que sucede
es meramente transitorio, que ya pasará, o que es algo totalmente
ajeno, que a nosotros jamás nos ocurrirá.
El término “delincuencia” se refiere a los actos
que se realizan en contra de lo establecido socialmente y que se
encuentran tipificados en el Código Penal.
Este fenómeno se analiza desde 3 puntos de vista:
Jurídicamente: existe una clasificación,
se define al acto, se determina una sanción penal. A este
respecto se puede diferenciar el manejo legal que se lleva a cabo
en el caso de menores infractores y adultos delincuentes:
MENORES INFRACTORES ADULTOS DELINCUENTES
*Cometen infracciones
*Cometen delitos
*Se asigna un tratamiento
*Se determina una
sentencia
*Son inimputables
*Son imputables
Esto se debe a que se considera que los menores de 18 años
no son capaces de querer y entender el acto cometido y por lo mismo
el procedimiento legal es diferente. Independientemente del acto
o actos cometidos un menor puede permanecer en tratamiento mínimo
6 meses máximo 5 años, dependiendo de sus avances
en el mismo.
Psicológicamente: se toma en cuenta el aprendizaje
de la experiencia (personalidad, carácter, traumas, valores,
etc.), que influye en el comportamiento del sujeto.
Sociológicamente: como miembro de una sociedad,
de una familia, se analizan las condiciones del medio en que se
desenvuelve el menor y que favorece el desarrollo del comportamiento
delictivo o antisocial.
El comportamiento delictivo es un fenómeno cuya causalidad
es multifactorial, de acuerdo con su origen pueden clasificarse
en:
*Causas externas: acontecimientos que se generan en el medio ambiente
físico o social en que se desenvuelven los individuos.
*Causas internas: factores que tienen su origen en las condiciones
orgánicas (genéticas, hereditarias, enfermedades)
y psicológicas de la persona y que se determinan en relación
con lo exterior.
Las infracciones mas comunes cometidas por varones menores de edad
son las siguientes:
*Robo
*Violación
*Allanamiento de
morada
*Daño en propiedad ajena homicidio
*Privación
ilegal de la libertad
*Portación de arma
*Lesiones contra
la salud
*Abuso sexual
En el caso de las mujeres:
*Robo
*Aborto
*Prostitución
*Infanticidio
*Conductas fraudulentas.
*Lesiones
Cuando la ley atiende estos casos los menores detenidos son conducidos
a la agencia del Ministerio Público especializada en Menores
donde se inicia la averiguación previa correspondiente. Posteriormente
son conducidos al área de “Comisionados” mientras
se buscan elementos que permitan conocer la participación
del menor en el hecho. De ahí son llevados al “Centro
de Diagnóstico” para varones o para mujeres según
sea el caso donde se les realizan estudios biopsicosociales para
determinar si quedan sujetos a tratamiento en internamiento o en
externación.
Existe una Dirección General de Prevención y Tratamiento
de Menores (D.G.P.T.M.) que es la unidad administrativa encargada
de llevar a cabo las funciones de prevención general y especial,
así como las conducentes a alcanzar la adaptación
social de los menores infractores.
A esta Dirección pertenecen las instituciones de Diagnóstico
y Tratamiento que aquí se mencionan:
Centro de Tratamiento en Externación (CITE) donde el menor
y su familia asisten a tratamiento 1 ó 2 veces por semana.
Centro de Tratamiento para Varones (CTV) y Centro de Tratamiento
para Mujeres (CTM) donde los menores permanecen en tratamiento interno
entre 6 meses y 5 años. Se les brinda atención médica,
psicológica, social, educativa, deportiva y de capacitación.
Es indispensable la participación de la familia en el tratamiento.
Centro de Desarrollo Integral para Menores (CEDIM), también
es un Centro de tratamiento donde se atienden a menores de 11 a
14 años de edad.
Centro de Atención Especial Dr. Alfonso Quiróz Cuarón
(CAEQC) donde se atienden casos considerados como especiales debido
a la gravedad de los actos cometidos y/o por presentar alteraciones
del comportamiento que requieren de atención especial.
Durante el año 2002 se registraron un total de 2694 casos
de los cuales la mitad aproximadamente se encuentran en tratamiento
interno.
Existe la falsa creencia de que al cumplir los 18 años de
edad los menores internos son trasladados a reclusorios. En realidad
esto no ocurre así, pues un joven que comete una infracción
a los 17 años y que se le determina tratamiento interno puede
permanecer hasta 5 años en la institución por lo que
concluirá el mismo a los 22 años.
En el caso de que durante su estancia en los Centros de menores
el joven de 18 años o mas infringe la ley; es decir, lesione
a otro, cometa actos vandálicos dentro de la institución,
etc., se le abre un nuevo proceso ya como adulto, por lo que al
darse por concluido su tratamiento son trasladados a reclusorios
para que respondan ante el nuevo delito.
BIBLIOGRAFÍA:
Bandidni, T. (1996) Dinámica familiar y delincuencia juvenil.
México, Cárdenas Editor.
Díaz, P. (1988) Caracterización del Menor Infractor.
México. Ed. Porrúa
Herbert, M (1976) Trastornos de la conducta en la infancia y la
adolescencia. Barcelona. Ed. Paidós.
Correo electrónico: lopezr80@hotmail.com
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